domingo, 8 de julio de 2018

Vuelo libre



A veces sueño que vuelo...

Sueño con vientos suaves e impetuosos  cálidos, gélidos, y vistas impresionantes. Sueño que me impulso desde el suelo, poco a poco voy cogiendo altura y sobrevuelo todo tipo de lugares, ciudades, mares y montañas. Desde arriba todo adquiere otra dimensión. Sueño con un viento anárquico , con corrientes de aire que me arrastran y me agarro a algún árbol o tejado, cualquier póster de la luz o a alguna farola. Una vez me salvó un tendedero.
Hace ya algún tiempo que no vuelo, por épocas es un sueño recurrente, no sé de que depende. A veces siento como me elevo y me dejo mecer por el viento. Me siento ligera. .. Voy a favor de la corriente y sobrevuelo paisajes que difícilmente veré despierta. Otras veces me siento pesada, o temo a que la gravedad me aleje de tierra y suba tanto que no pueda bajar. El viento se vuelve temperamental y fuerte ,y no alcanzo a sujetarme.
A veces siento paz, otras miedo de que el viento me arrastre tan lejos que no pueda volver.


A pesar de las interpretaciones psicoanalíticas y la multitud de matices (volando puedes sentir absoluta libertad o angustia por estamparte contra algo) volar entretiene mis noches. Volar puede significar anhelo y miedo, pero es el símbolo por excelencia de la libertad y la inspiración. El deseo de trascender a lo común.


Echo de menos esos momentos en los que no estás ni despierta ni dormida del todo, me encanta poner empeño en intentar recordar fugazmente las sensaciones que me regala el subconsciente. Esas que intentas retener nada más despertar. Anoche soñé con una bobina de hilo. No estaba enredado ni recuerdo su color , solo recuerdo que lo envolvía cuidadosamente en un carrete.
Me encanta el yo onírico, donde nunca hay límites y ningún escenario ni reparto de personajes se resiste. Donde puedes reencontrarte con quien nunca conociste, con algún viejo amor o donde evocar cualquier pasaje de terror.
Prefiero como no , esos sueños que te dejan tan buen sabor de boca, de los que no quieres despertar o te alegran el día. Los que te dejan la almohada llena de babas y las sábanas de fluidos;  aquellos que te sumergen en las situaciones más surrealistas, deseadas o temidas .



A veces resulta frustrante despertar cuando te has pasado la noche encontrando joyas y dinero; o si despiertas justo cuando le ibas a ver el rostro a tu amante bandido.
Cuando despierto se me pasa por la cabeza escribir mis sueños más apasionados y divertidos, pero mi subconsciente celoso siempre me boicotea: no puedo recordarlos!




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