viernes, 10 de abril de 2020

Sacerdotisa


Dicen que el verdadero encanto de una mujer nunca pierde su pudor, el aspecto secreto ni enigmático. En la transgresión sigue siendo recatada y sobria, en su semblante parece remarcar su distinción y su mirada parece hablar de un conocimiento que solo ella conoce. Demuestra poder no por hablar mucho ni moverse exageradamente sino precisamente por ese aspecto discreto, profundo y escrutador.
La Sacerdotisa nos invita a ser sobrios, discretos y observar lo que se mueve alrededor. Sabemos lo que sabemos pero no necesitamos cantarlo a los 4 vientos. Al contrario, estamos tan seguros de lo que somos, que dominamos la escena no por nuestros aspavientos y fuegos artificiales sino por nuestro profundo y elegante silencio.

El elegante silencio de la sabiduría.


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