domingo, 23 de septiembre de 2018
Voyeur
Me gusta acudir esporádicamente a algún local privado donde puedes disfrutar de una Copa mientras ves sexo en directo. No me gusta el concepto intercambio. Es cuestión de gustos y como en casi todo, de diferentes miradas.
En la costa de la luz , en una nave de tres plantas , amplia terraza con camas colgantes balinesas, jaulas, camas redondas, cuadradas, barra de streptease, zona de agua, varias barras, una mazmorra, un olor delicioso y una higiene ejemplar. En una de las salas, en una cama redonda cubierta de gasas se fundian dos parejas. Copa en mano me senté para contemplar el espectáculo. Soy un poco voyeur, me encanta mirar sin tener que despeinarme , para estimular la fantasía.
Abri las cortinas que rodeaban la cama , me consintieron gustosamente y me abrí camino ligeramente. A través del lenguaje corporal nos comunicamos , agarré a uno de los chicos (fornido tatuado y barbudo) de los testículos mientras penetraba con fuerza a una rubia de pelo salvaje. Entretanto le indicaba que le diera más fuerte. Junté los pechos de la chica para que el rozara su miembro entre ellos. Escupia sobre ella y desafiaba al chico con la mirada mientras la agarraba fuertemente del pelo y la gata saboreaba su sexo. Otra chica se acercó y comenzaron a lamerse entre ellas. Una de pechos turgentes voluminosos y muy bien operados, la otra con un pecho precioso, perfectamente contorneado pero más pequeñito y de aspecto más dulce. El otro chico era rudo y muy moreno.
Me gustaba observar sus movimientos de cadera, los senos balanceandose, la curva de sus espaldas, la cara de los machos y como me devolvían la mirada.
Cogí los cojines de la estancia y los coloqué cuidadosamente para velar por su bienestar corporal.
Una de ellas busco mi sexo y comenzó a lamer sobre mi ropa interior de marca conocida italiana. Él seguía penetrandola, me miraba extasiado mientras jadeaba pero sabía que no tendría mi permiso. Mi falda por la rodilla tenía una apertura lateral , mis tacones rompieron la sábana, mis pechos se endurecieron, ... Le di un sorbo a mi Copa y me di cuenta que no quedaba gota. Así que con la saliva aún en mi sexo me retiré a por otra para que ellos continuaran disfrutando. Ni siquiera me quité la ropa... Ya tenía mi dosis de adrenalina.
Fue una noche mena y excitante. Un lugar para adultos donde también se puede disfrutar de conversaciones muy variopintas.
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