domingo, 4 de septiembre de 2016

El cuarto del placer

Me arrebataron de los brazos de Morfeo las notas de música clásica que emergian del elegante despertador.

Abri mis ojos, después de ser consciente de haber perdido la noción del tiempo en aquel cuarto tan extravagante pero extremadamente seductor.

No quería levantarme. Pero me obligué  a  salir del éxtasis en el que estaba inmersa. Me senté de golpe en los pies de la cama, cogí aire con ganas , lo exhalé suavemente y cerré los ojos de nuevo, aquella sensación quedaría grabada para siempre en mis recuerdos. Ya me pertenecía, era mía.
Sentí el tacto suave de la alfombra sobre mis pies desnudos. Aquel lugar me estremecía , algo se encogió y se endureció dentro de mi.
Me puse en pie y me cubrí con una bata de seda. La habitación aún olia a él ...

Las paredes y el techo eran de color burdeos , y el suelo de una madera barnizada oscura que parecía antigua. Un mueble de madera maciza con cajones estrechos y pomos negros, destinados a guardar los secretos de alcoba mas íntimos como en un viejo museo o burdel.



En la esquina del fondo un diván acolchado de cuero de color negro y pegado a la pared, un estante con diversos juegos de adultos y fetiches.

Como guinda de un pastel, la lámpara de araña que cuelga del techo y preside la sala. Lo que domina sin duda, es la cama, de 4 póster tallados al estilo rococó,  como de finales de S. XIX.

 Debajo del dosel casi adivino las cadenas y esposas relucientes. Hay dos candelabros de pared a ambos lados, la ropa de cama es oscura y hay varios almohadones de satén en sus extremos.







Hay un gran sofá chesterfield, plateado frente la cama, una mesa baja con una bandeja de plata y un juego de copas de cristal de bohemia. En la esquina opuesta hay un tocador,  en el que reposan algunas velas encendidas algo consumidas, un perfumero y juego de tocador antiguos. Un bonito collar de perlas cuelga de un lateral del espejo.

Toda la habitación está envuelta por un olor a cuero, madera y cera, con un sutil aroma a vainilla y al acero del candado que cierra la puerta que me separa y devuelve a mi realidad.



Es hora de salir de esta embriaguez y cerrar el cuarto del placer hasta la próxima vez.

2 comentarios:

  1. Muy sugerente.... pero lo sería aún mas estando con la compañía perfecta... embriagada de placer!!!!

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  2. Él la había dejado allí recostada para no molestarla....

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